EN UN CASO TAN CONTROVERTIDO Y CON TANTO EN JUEGO, LA TENSIÓN Y EL DRAMATISMO NO SON NOVEDAD.
San José, martes 21 de abril del 2026
Buenos Aires, Argentina – Han transcurrido cinco años y medio desde la muerte de Diego Armando Maradona y las circunstancias de su final continúan siendo objeto de investigación en busca de responsabilidades. El proceso judicial por su fallecimiento sigue desarrollándose en un ambiente cada vez más cargado, con cruces de acusaciones, estrategias de defensa intensas y declaraciones que ponen bajo la lupa las decisiones médicas tomadas en los últimos días del ídolo que para muchos es el mejor futbolista de la historia. La tercera audiencia dejó al descubierto uno de los aspectos más delicados del caso: el debate sobre quién debía encargarse de su cuidado y el papel de su entorno familiar.
Un planteamiento que aumentó la tensión en la sala
El inicio de la audiencia estuvo marcado por la intervención del abogado defensor Marcelo Rodríguez Jordán, representante de la psiquiatra Agustina Cosachov. Su postura fue clara: argumentó que los hijos mayores de edad de Maradona también tuvieron participación en su cuidado y que, por ello, no deberían declarar bajo juramento para evitar una posible autoincriminación. Incluso se mencionó la figura de “abandono de persona”, lo que generó una respuesta inmediata del abogado Fernando Burlando.
“No se mencionó algo tan agresivo para la dignidad de una persona ni para con una víctima”.
El tribunal rechazó el planteo de la defensa y ratificó que los hijos de Maradona deberán continuar declarando como testigos, además de establecer que no se admitirán preguntas orientadas a atribuirles responsabilidad penal durante el contrainterrogatorio.
Decisiones médicas y relaciones en debate
En un caso tan controvertido y con tanto en juego, la tensión y el dramatismo no son nuevos. En una audiencia previa, el neurocirujano Leopoldo Luque brindó una extensa declaración en la que intentó contextualizar mensajes filtrados que generaron gran repercusión pública. Luque explicó que su vínculo con Maradona comenzó en 2017 y que, con el tiempo, dejó de verlo como ídolo para tratarlo como paciente, en un escenario que describió como complejo: “Lo empecé a ver mal, triste, tomaba mucho alcohol”.
El médico afirmó que intentó derivarlo a distintos especialistas, aunque no siempre pudo concretar esas intervenciones. También buscó restar peso a algunas conversaciones difundidas, señalando que no reflejan el contexto completo.
Uno de los puntos más sensibles fue su referencia al entorno familiar. Luque sostuvo que “la familia no quería que yo lo tocara” y afirmó que, a su juicio, Maradona no debía regresar a su domicilio, sino permanecer internado en una clínica.
Además, explicó que existían tres alternativas tras la operación: internación domiciliaria, ingreso a un centro de rehabilitación o internación involuntaria, opción que consideró incompatible con la normativa de salud mental vigente.
Gianinna Maradona: un testimonio clave en el proceso
En este contexto, la declaración de Gianinna Maradona, una de las hijas del exfutbolista, se convirtió en uno de los momentos más relevantes del juicio.
“No descansó, así que es un día complicado para ella”, expresó Fernando Burlando, su abogado, antes del inicio de la audiencia.
Durante su testimonio, Gianinna cuestionó la decisión de optar por una internación domiciliaria tras la cirugía, medida que, según relató, fue sugerida por el equipo médico y acordada con la familia.
“Nos dijeron que no era opción internarlo, que lo mejor era una internación domiciliaria… lo hablamos, no fue de un día para el otro”, declaró ante el tribunal.
También se reprodujeron audios en los que Luque describía el plan posterior al alta médica, que incluía atención en una vivienda con un equipo profesional encargado del seguimiento constante.
El impacto emocional fue evidente. Gianinna se quebró al recordar esas decisiones y cuestionó declaraciones públicas del médico: “Me da mucha bronca escucharlo… porque dijo en la tele que no era su médico, acá en el audio quedó claro que se hacía responsable”.
Confianza, versiones enfrentadas y acusaciones
Su declaración también puso en foco la relación entre la familia y el equipo médico. Según Gianinna, confiaron en las recomendaciones recibidas y aceptaron el esquema propuesto con la intención de garantizar el bienestar de su padre. “Estaba con la mirada perdida… le dije feliz cumpleaños, pero no se reconocía a sí mismo”, relató sobre el estado de Maradona en una fecha significativa.
En otro tramo, afirmó haber conversado con Leopoldo Luque sobre la medicación y su condición de salud: “Había bajado mucho de peso… me decían que iban a averiguar, pero no me explicaban el efecto”.
“Queríamos que viviera de la mejor manera posible, pero nos manipularon”, sostuvo Gianinna.
Un juicio que trasciende lo médico
Con el avance de las audiencias, el proceso por la muerte de Maradona se consolida como un caso que va más allá del ámbito estrictamente sanitario. Las declaraciones no solo reconstruyen sus últimos días, sino que también exponen conflictos internos, diferencias de criterio y una compleja red de relaciones personales y profesionales.
Además de Luque, están siendo juzgados la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicoanalista Carlos Díaz, la médica y coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini, el doctor Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón, todos acusados de homicidio simple con dolo eventual.
Miguel Delgado Segura
Periodista – Director
Atardecer Deportivo
