¡Alivio blanco! Real Madrid superó al Levante en un duelo marcado por los silbidos

EL CONJUNTO BLANCO NO MOSTRÓ SU MEJOR VERSIÓN, PERO GÜLER ASUMIÓ EL PROTAGONISMO EN LA SEGUNDA MITAD PARA ENCAMINAR EL TRIUNFO.

San José, sábado 17 de enero del 2026

Madrid, España – El Real Madrid sacó adelante una victoria envuelta en desorden ante el Levante (2-0) en una jornada en la que la afición del Santiago Bernabéu mostró su hartazgo y recriminó a varios futbolistas, con especial énfasis en Vinícius, en un encuentro que se resolvió tras el descanso con los tantos de Mbappé desde el punto de penalti y Raúl Asencio, en el estreno de Álvaro Arbeloa ante su público. La grada señaló directamente a los jugadores. Cansada, identificó responsables de una crisis que no encuentra alivio ni siquiera en un triunfo poco lucido. Ignoró el llamado del nuevo entrenador, pese a la arenga de Arbeloa pidiendo respaldo apoyándose en una figura histórica del madridismo como Juanito. Uno de esos símbolos de la hinchada por una entrega sin concesiones que hoy se echa de menos en un plantel de estrellas a las que se les atribuyó el fracaso de Xabi Alonso. No hubo indulgencia con Vinícius, el más apuntado por el público blanco. Tampoco con Bellingham, ni siquiera con Fede Valverde. De la protesta general se pasó al señalamiento individual por la caída del equipo. A la lista se sumó Camavinga tras una primera mitad desordenada en la conducción, con fallos severos y pérdidas que impulsaron las transiciones de un Levante resguardado con línea de cinco que apenas sufrió.

El obsequio por el cumpleaños 43 de Arbeloa fue difícil de asimilar. Su presentación en el Bernabéu se dio en uno de los ambientes más hostiles que se recuerdan en años. Incluso se escucharon cánticos contra Florentino Pérez. En un clima cargado de tensión, apareció más el temor que el fútbol. La idea del nuevo técnico, juntar a un Mbappé recuperado con Vinícius y Gonzalo, naufragó en el primer tiempo. Mbappé padeció la marca de tres centrales. Gonzalo careció de velocidad y desequilibrio para actuar por banda. Vinícius se vio disminuido ante el rechazo de su propia afición. Al Real Madrid le siguió faltando fútbol, su principal déficit por encima del compromiso defensivo en la etapa de Xabi Alonso. El Levante intentó aprovechar el desconcierto, pero careció de precisión. Primero con Etta Eyong, con un remate débil en los minutos iniciales en pleno caos, cuando el estadio quedó en silencio y se pudo percibir el sentir del aficionado blanco. Intimidados por el ambiente adverso en casa, pocos jugadores del Real Madrid asumieron responsabilidades en la primera parte. Mbappé fue el que más la pidió, arriesgando el físico con la rodilla izquierda resentida, mostrando ansiedad en un disparo desviado y en una volea tras el único pase, de Asencio, que interpretó su desmarque. Ese intento sin dirección y un cabezazo suave de Gonzalo tras una falta de Fede Valverde fueron las únicas acciones de peligro del conjunto local.

El Levante, cómodo y sin apuros, llegó a creer que podía rescatar algo del Bernabéu para aliviar su delicada posición en la tabla, penúltimo. Encontró en la movilidad y velocidad de Carlos Álvarez su mejor arma y en Pablo Martínez al ejecutor. En sus pies estuvieron las opciones granotas: primero con una falta alta, luego con un disparo que rozó el ángulo y en otra jugada a balón parado que acabó en el lateral de la red. El descanso llegó acompañado de otra pitada ensordecedora rumbo a vestuarios, necesaria para que los jugadores del Real Madrid serenaran los ánimos y evitaran la autodestrucción tras una semana en la que quedaron fuera de dos competiciones. Arbeloa optó por no ubicar a Gonzalo como ‘9’ para liberar a Mbappé y decidió sustituir al canterano, además de retirar a un superado Camavinga.

La sociedad Güler-Mbappé elevó el nivel del juego blanco y el ingreso de Mastantuono aportó equilibrio. El Real Madrid dio un paso adelante desde el inicio del complemento y comenzó a merecer una victoria obligada si pretende pelear por el título de Liga. Tchouaméni, con un disparo cercano al travesaño, y Güler, con un zurdazo raso que detuvo Ryan, avisaron antes de que Mbappé diera el golpe decisivo.

Con la visión de Güler para habilitar la carrera de Kylian, la bicicleta del francés y la mala decisión de Dela de lanzarse al suelo, llegó el penalti que cambió el curso del partido a los 58 minutos. Fue una tregua con la grada cuando Mbappé, con una corta carrera, mostró seguridad engañando con el cuerpo y definiendo suave ante el portero levantinista. En apenas siete minutos, el Real Madrid aumentó la presión sobre el Barcelona, que debía visitar a la Real Sociedad, y sentenció el encuentro con un potente cabezazo de Asencio tras un córner servido con precisión por Güler. Los únicos nombres coreados por la hinchada en la noche fueron los de dos canteranos: Gonzalo y Asencio.

A partir de ahí, el Levante buscó sin éxito el tanto que lo devolviera al partido. Iván Romero desperdició la ocasión más clara, por arriba, tras la última acción desequilibrante de Carlos Álvarez, mientras que el Real Madrid intentó ampliar la ventaja, sin lograr una goleada que nunca llegó.

El larguero rechazó un potente zurdazo de Mastantuono. Bellingham, de cabeza, se encontró con Ryan, que también terminó salvando un remate raso de Vinícius tras una acción individual, otro intento de Jude y uno final de Mbappé.

Miguel Delgado Segura

Periodista – Director

Atardecer Deportivo