Courtois, el guardameta que regresa a la selección de Bélgica con la misión de conquistar el Mundial 2026

EN JUNIO DE 2023, EN PLENA FECHA FIFA Y PREVIO A SU LESIÓN, TEDESCO TOMÓ LA DECISIÓN DE RETIRARLE AL PORTERO EL BRAZALETE DE CAPITÁN DEL EQUIPO.

San José, lunes 20 de abril del 2026

Ciudad de México – Hay porteros que sobresalen por sus reflejos. Otros, por su liderazgo, seguridad, presencia, regularidad o experiencia. Thibaut Courtois reúne todas esas cualidades en un físico que impone incluso antes del inicio del partido. Su estatura destaca (dos metros) y, con 33 años, sigue en la cima de su carrera. Una trayectoria construida en la élite absoluta. Sin embargo, su camino hacia el Mundial 2026 no se entiende solo con números o trofeos. Es, sobre todo, la historia de una pausa incómoda… y de un regreso necesario.

Con más de 100 partidos disputados con la Selección de Bélgica, Courtois debutó en 2011 y rápidamente se consolidó como pieza clave de la generación dorada. Fue protagonista en tres Copas del Mundo (Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022) y dos Eurocopas. Su punto más alto con los “Diablos Rojos” llegó en Rusia 2018: un histórico tercer puesto y el Guante de Oro al mejor portero del torneo, un reconocimiento que confirmó lo que ya se intuía: Bélgica tenía bajo los tres palos a uno de los mejores del mundo.

EL CONFLICTO QUE ALEJÓ A COURTOIS DE BÉLGICA
No obstante, no todo fue continuidad. Desde mediados de 2023 hasta marzo de 2025, Courtois estuvo fuera de la selección debido a un conflicto con el entonces seleccionador Domenico Tedesco.

La ruptura lo dejó incluso fuera de la Eurocopa 2024, en lo que parecía un quiebre definitivo. Bélgica tuvo que reinventarse sin su guardameta más fiable, mientras crecía el debate: ¿podía el equipo competir al máximo nivel sin su figura estelar? ¿Y era ese el final del ciclo internacional de Courtois?

En junio de 2023, durante una fecha FIFA y antes de su lesión, Tedesco decidió retirarle la capitanía del equipo por un partido para entregársela a Romelu Lukaku, algo que no cayó bien al arquero, quien terminó abandonando la concentración. “Juntos decidimos que Romelu sería el capitán contra Austria y Thibaut contra Estonia. Eso estuvo bien para todos, pero después del partido de repente quiso hablar conmigo y dijo que se iba a casa porque estaba decepcionado y se sintió ofendido”, explicó el entrenador. Posteriormente, Courtois publicó en redes sociales: “Lamentablemente, tras los acontecimientos con el entrenador y luego de mucha reflexión, decidí no volver a la Selección Belga bajo su dirección. En este asunto, acepto mi parte de responsabilidad. Sin embargo, de cara al futuro, mi falta de confianza en él no contribuiría a mantener el clima de cordialidad necesario”.

Con esa postura clara, el guardameta que durante años defendió el arco belga se alejaba del equipo, dejando dudas entre periodistas, compañeros y aficionados que soñaban con el éxito de su selección.

Más adelante, el propio futbolista de Limburgo aclararía: “¿El tema del brazalete de capitán? Ese no era el gran problema, sino más bien la gota que colmó el vaso”.

COURTOIS, DE LOS TÍTULOS CON CLUBES A LA ILUSIÓN DEL MUNDIAL 2026
La respuesta, como en otras etapas de su carrera, llegó desde el rendimiento. Mientras la selección atravesaba la incertidumbre, Courtois seguía acumulando éxitos a nivel de clubes. Campeón de la Champions League, la Europa League y la Premier League. Además, conquistó LaLiga tanto con el Atlético de Madrid como con el Real Madrid, una hazaña reservada para muy pocos. Su palmarés refleja a un arquero que no solo compite, sino que gana constantemente.

En 2022 también recibió el Trofeo Yashin, otorgado por France Football, la misma revista que entrega el Balón de Oro, y terminó séptimo en esa votación, un logro poco habitual para un guardameta.

A pesar de todo esto, quedaba una historia inconclusa. Por eso, su regreso en 2025 no fue un simple retorno: fue una reconciliación con su propio rol dentro de la selección. Sin grandes discursos ni gestos exagerados, Courtois volvió a hacer lo que mejor sabe: detener balones. Y con cada intervención, con cada partido sólido, fue reconstruyendo una confianza que parecía perdida.

A su vez, esto provocó la salida de otro guardameta de la selección. Koen Casteels, quien había sido suplente durante la ausencia de Courtois, decidió no aceptar la convocatoria tras enterarse del regreso del arquero del Real Madrid. “Es extraño que Courtois pueda decidir por sí mismo cuándo volver. Me parece raro que le pongan una alfombra roja”, expresó.

Hoy, Bélgica ya no es exactamente la misma. Algunos referentes se han retirado, otros atraviesan la etapa final de sus carreras, y una nueva generación intenta afianzarse. En ese contexto, la figura de Courtois cobra aún más importancia. No solo por su experiencia, sino por lo que transmite: seguridad, orden y calma. En un equipo en transición, su presencia funciona como un punto de equilibrio.

El Mundial 2026 aparece entonces como una última gran oportunidad. No solo para Bélgica, que busca dar el salto definitivo tras años de protagonismo sin título, sino también para Courtois. A diferencia de otros momentos, ya no carga con la obligación de demostrar. Su legado ya está construido. Pero el fútbol, impredecible como siempre, le ofrece una posibilidad más: transformar una carrera brillante en una historia inolvidable.

Porque si algo ha definido a Courtois es su capacidad para aparecer en los momentos decisivos, sostener al equipo cuando más lo necesita y convertir lo difícil en rutina. Y en un torneo donde cada detalle puede marcar la diferencia, contar con un arquero así no es un lujo: es una ventaja.

Hay trayectorias que parecen completas, pero aún esconden un último desafío. Hay porteros que brillan en clubes, pero se consagran en Mundiales. Y hay ocasiones en las que el fútbol concede segundas oportunidades.

Bélgica lo recuperó a tiempo. Y Courtois, con la serenidad de quien ya lo ha vivido todo, parece listo para lo único que le falta: ganar el Mundial 2026.

Miguel Delgado Segura

Periodista – Director

Atardecer Deportivo